miércoles, mayo 10, 2006

Tres Tristes Peleas y un hasta luego



La primera pelea fué en Luna de Miel, mientras comíamos nuestros tiraditos y me hablaste feo y me puse medio cojudo, me parecía entonces que me faltbas el respeto y mientras mas condescendiente te ponías mas me jodías. La segunda fué el sábado, cuando quisiste llevarte la botella de alcohol en tu cartera y yo quería seguir fiesteando, pero siempre al día siguiente tienes razón. La tercera fue el lunes, estando en una zona de mierda, veo un par de choros esperando a un par de incautos, te digo asolapadamente para irnos por otro lado y te encaprichas por ir por donde estaban estos hijos de Kobe Bryant, te pones a discutir delante de estos malparidos y solo quería ir por otro lado, para la próxima dejaré que nos cachen en media pista mi amor.
No sé que nos pasa, para yapa, ayer vienes a almorzar, me tratas como una mierda, te muestro un dibujo y me dices "felicitaciones, ahora vámonos" me dejas lelo, para concha quieres salir apurada y regresar a tu chamba, en el teléfono se te escuchaba tranquila y no quería yo pelear más, pero comiendo ese pollo de mierda sólo recuerdo uno de los almuerzos mas incómodos de mi vida, comparado a aquel cuando jalé unos cursos en secundaria y mi viejo nos hizo comer sopa de tomate con tallarín escabechado, una basura.
Anoche, después de razonar mucho, quise que todo acabara y desahuevarnos, dejarnos de tonterías, ser mejores, pero me dices ahora que quiere un tiempo, que otra vez estás harta de que chupe. Me dejas perplejo, idiotizado, ojalá todo fuera más fácil. Acabo de regresar de mi cita con el doctor, y tiene una noticias de mierda, me hizo esperar luego para nueva cita, y pensé en tí, en llamarte, en escuchar tu voz y aunque sea me digas te quiero gordo pero déjame dormir, y no quise llamarte, escondí mi cabeza entre las manos como un avestruz y se me caían las lágrimas como nunca en mi vida, yo que me controlaba tanto y mírame ahí, haciendo el ridículo frente a los ancianos enfermos, y sin poder llamarte. has de estar trabajando, o durmiendo, o lo que sea, al final el que más sufre soy yo y me la aguanto por que tengo huevos de oro, no me corro.
Hasta luego negrita.