
Es viernes de noche, solo en la casa, solo en mi cuarto, Deicide no suena más, mi corazón late aún, parezco muerto, pero aún late mi corazón. Aún respiro, mis pulmones aguantan aún. Me siento esta noche tan triste, como cuando te pedí que no viajaras a Chimbote, mi negra. Tan triste como cigarros sin inhalar, triste como las olas rojas de miraflores, tan triste como el silencio que rompe los tímpanos.
No sé porque.
Te extraño mucho, lo sé. Mañana te veré todo el día, retozaremos como teletubbies, tocándonos aquí y allá, riéndonos de nuestras chiquilladas, engriéndonos uno al otro. He sentido una punzada grave en mi pecho al sacar la basura esta noche negrita, las chicas me miraban desde el frente de la calle y un hueco en mi bividí dejaba ver mi puputi, pensé en tí y sonreí. Al cerrar la puerta me ensimismé, oriné, en el espejo ví un monstruo y cabizbajo llegué a la computadora a escribirte, será que La Náusea regresó? Aquella enfermedad que cuando la olvidé nunca mas me dió, como si fuera yo un hipocondríaco. La extraño a veces ya que mandaba todo a la mierda pero ahora ya no puedo tener berrinches de gata recién cachada, tengo que mirar el horizonte y seguir caminando, como final de Amores Perros.
Me conoces. Mi vulnerabilidad me juega malas pasadas, no recuerdo cuando dejé de controlar mi mente. Me jode que mi mente me controle y no puedo ponerla boca abajo y hacerla rendirse. Nunca doy mucha pelea, ando débil de un brazo, espero pelear mas fuerte luego, en un par de años.
Espero que te haya gustado tu caballito de mar, es tu animal preferido, lo sé, te conozco, eres mi vida, como no voy a conocerte, lo compré pensando en la cara de sorpresa que pondrías cuando te lo diera. Que bueno que te haya gustado, cuidalo mucho que puede que por las noches cuide tus sueños y te acompañe cuando no estemos juntos. Mañana te prepararé otro plato especial, y compraré mucho rocoto Alacena para que comas rico, te espero a la una mi churra.
Don Gordo.









